La palabra dice en 2da de Corintios 10:4: “Porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucciόn de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo”. Dios nos ha equipado con todo lo necesario para vencer. Al conocer a Dios hemos entrado a un campo de batalla, un campo de batallla que es espiritual.Por lo tanto, no podemos militarlo en la carne porque nuestras armas de milicia son espirituales. Debemos cubrirnos de la cabeza a los pies, de lado a lado; no dejando ningύn hueco para que el enemigo nos ataque. El apόstol Pablo aconseja a la iglesia en su carta a los Efesios lo siguiente: “Estad, pues, firmes, ceῆidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podάis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el yelmo de la salvaciόn, y la espada del Espίritu, que es la palabra de Dios”. El ayunar, orar y someter nuestra carne y voluntad a Dios, nos harά sensibles para escuchar la voz del Espίritu Santo dάndonos estrategias y direcciόn a tomar. No olvidemos escudriῆar la palabra porque la mίsma, es la que el Espίritu Santo usarά para guiarnos. La palabra dice que el Espίritu Santo nos guiarά a toda verdad y a toda justicia. El no puede obrar contrario a la palabra de Dios, el harά conforme a la verdad y el usarά la verdad de Dios, su palabra, para darnos luz y guiarnos. Debemos estar en constante oraciόn, especialmente la oraciόn de alabanza y fe, sabiendo y creyendo que si lo que pedimos es conforme a su voluntad, ya estά hecho. Cristo resucitό y con su resurrecciόn nos lego salvaciόn, vida eterna, sanidad, prosperidad, un ayudador (el Espίritu Santo) para poder vivir una vida victoriosa. Dios sabe lo que hace.
Y tύ, lo sabes?
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