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Thu

24

Mar

2011

A solas con mi Dios… PDF Print E-mail
Written by Wanda   

Mientras me presentaba esta mañana delante de mi Dios, mi mente divagó por un momento para pensar cual sería la palabra que leería.De momento mis manos me llevaron al evangelio de Mateo.  Soy muy amante de la lectura  y me encanta leer la Biblia pero anos atrás no sentía tanta atracción por leer los evangelios como la tengo ahora.He descubierto un tesoro.Cada vez que repito la lectura una y otra vez encuentro un detalle nuevo en la vida de mi señor Jesucristo.  De momento mis ojos fueron dirigidos al capítulo 5 de Mateo versículo 48 donde dice:  “ Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.  De momento recibí una luz con respecto a este versículo que nunca antes había visto.  Me fui al comienzo del capitulo 5 y mas luz llegó a mi mente y a mi corazón.  Por primera vez  pude ver con profundidad las bienaventuranzas como modos de vida y como modelo de vida para andar en perfección delante de Dios.  Mientras recorría  el capítulo  disfrutaba escuchar a mi señor Jesús  hablar del nuevo mandamiento,  un conjunto de los 10 mandamientos dados al pueblo de Israel. Repentínamente  mis ojos fueron a los versículos 44 y 45.   “Pero yo os digo:  Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen;  para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos”. Este es el amor incondicional de nuestro Padre que tiene que ser transferido y que solamente puede ser transferido a través de la persona de Jesucristo. Es fácil amar a quienes nos aman y es maravilloso compartir con nuestros hermanos en Cristo pero lamentablemente, esta cualidad  necesariamente no nos identifica como cristianos porque muchos que no conocen a Cristo, hacen lo mismo.  La diferencia está y se puede ver cuando podemos someter nuestra vida a Cristo muriendo cada día a nuestro yo, y dejando que el viva en nosotros para que así podamos cumplir el mandamiento que dice “Amarás a tu projimo como a ti mismo” En los versiculos 44 y 45 nos revela la clave para llevar una vida de perfección delante de nuestro Dios.

Oremos a Dios:

“Señor enseñame a hacer tu voluntad, porque tu eres mi Dios; Tu buen espíritu me guíe a tierra de rectitud.

“Ordena mis pasos con tu palabra, y ninguna iniquidad se enseñoree de mi”

Salmo 119:133

“El hacer tu voluntad, Dios mio, me ha agradado, y tu ley está en medio de mi corazón”

Salmo 40:8

Last Updated on Friday, 25 March 2011 09:20
 
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